Frida Kahlo y Diego RiveraEste año se conmemora el centenario de una de mis artístas favoritas, Frida Kahlo. Una pintora que en lo personal me parece extraordinaria. La celebración se llevará a cabo en el Palacio de Bellas Artes hasta el 19 de agosto.

Mucho se ha comentado y analizado sobre su obra, quizás una de las características que más llama la atención es el sufrimiento y dolor que expresan sus cuadros, su bisexualidad, su obsesión con Diego Rivera y sus tortuosas enfermedades.

Descubrí a Frida a los 16 años, en un artículo sobre su obra y pude contemplar sus pinturas a través de unas pequeñas fotografías. Luego, obtuvo todo mi interés cuando vi la película “Frida” dirigida por Julie Taymor con Salma Hayek, Alfred Molina, Geoffrery Rush, Ashley Judd, Antonio Banderas, Edward Norton, Mía Maestro. Con una riqueza visual y fotográfica muy sorprendente.

La vida de Frida Kahlo estuvo llena de tantos momentos, fue una mujer tan compleja, entusiasta, recia, llena de vida y de muerte. De felicidad y espanto, con excesos e ideas revolucionarias. Con pasiones desvordadas y sufrimientos debastadores. Con un talento gigantesco y una voracidad sexual que no reparaba en sexos.

A los 18 años en un terrible accidente de tranvía se partió en tres la columna vertebral, la pelvis, y vio destruido su sueño de ser madre por un hierro que la atravesó de lado a lado mutilándole el útero y los ovarios.

A partir de ese instante y hasta el día de su muerte (a los 47 años en 1954) debió afrontar más de 34 operaciones y la amputación de su pierna derecha. Por si esto fuera poco, durante 29 años tuvo que usar, permanentemente, corsés de yeso, cuero y hierro.

No se puede hablar de Frida sin hablar de Diego y veceversa, creo que ambos expresan sus sentimientos y emociones vividas a través de sus pinturas. Veo a Diego como un hombre torpe, creativo y artísta. Con ideas que buscan un cambio tangible en el país y a la vez con grandes contradicciones en su vida al trabajar para la oligarquía mexicana.

Puedo hablar de sus vidas, no porque las conozca a fondo, pero dedique un tiempo a la lectura de una biografía de Frida y Diego. Hice un viaje a México para conocer la casa azul y el museo creado por Diego, es tan cierto que no se puede hablar de Frida sin mencionar a Diego que hasta cuando se compra una entrada para alguno de los dos museos, te permiten entrar al otro con el mismo boleto.

Me gusta la obra de Frida, tan cruda, irónica y egocéntrica, pero bueno, qué artísta no es egocentríco. Me encantaría asistir a la celebración en México, pero me temo que no podré y tendré que conformarme esta vez con leer las reseñas y ver las fotografías, pero si alguno de ustedes asiste, no dude en comentar sus impresiones en este espacio.