Rey MendigoHace un par de días, tuve la oportunidad de reunirme con un grupo de personas con conocimientos y cualidades enriquecedoras sobre tecnología. Conversando con ellos me dí cuenta que en mi país existe gente muy talentosa con buenas ideas y que buscamos un espacio donde desarrollarlas.

Escuchando las propuestas, reflexionando sobre los resultados hasta ahora obtenidos, llegamos al tema de las críticas que reciben las iniciativas que en el país en general se proponen. Me refiero a los movimientos que pretenden hacer un cambio en cualquier aspecto ya sea cultural, social, educativo, tecnológico, etc.

En Guatemala la crítica es fuerte (quizás también en otras partes del mundo) las personas se creen con el derecho absoluto de hacer pedazos tu trabajo intelectual, físico o material. Quizás se deba al ambiente natural de violencia que enfrentamos. “Somos una sociedad enferma” afirmó un catedrático universitario, al referirse que vivimos con miedo y en un ambiente de inseguridad, quizás tenga razón.

Esa noche reflexioné sobre las reacciones de las personas ante las propuestas que no comprenden, debido a la complejidad del trabajo que conllevan. Hablamos sobre varios casos en particular, en donde la postura de la persona o su “crítica” está fundamentada en sus emociones y sentimientos, no en argumentos sólidos que merezcan una profunda reflexión.

Aveces me cuestiono que tan válida es la crítica en mi país, intelectualmente hablando, cuando existe un aproximado del 70% de analfabetismo en el país, sólo un 2% de la población tiene el privilegio de llegar a la universidad y menos del 1% logra finalizar sus estudios.

Soy partidaria de la crítica, creo que es necesaria y que cuando viene acompañada de propuestas es mucho más enriquecedora ya que permite mejores resultados. Actualmente hay varias propuestas en diferentes sectores del país que buscan un cambio, pero no pueden desarrollarse cuando no podemos desaprender el paradigma que lo que se hace en Guatemala no sirve o no es muy bueno.

Me considero una persona idealista (como muchos), con un deseo muy grande de que las cosas cambien, que tengamos una mejor perspectiva, que nuestra sociedad pueda desaprender las cosas negativas que hasta el momento dominan nuestro pensamiento, que podamos ver de qué están conformadas las iniciativas para apoyar con nuestra crítica de manera constructiva, cuando nos preocupemos por informarnos y no solamente reaccionar emotivamente porque algo no nos gusta o no es lo que esperamos.

Comprender el significado de las manifestaciones colectivas e individuales es muy complejo, como la connotación de la foto, pero si solo nos sentamos a ver y criticar a partir de lo que sentimos o nos provoca nunca habrán cambios substanciales ni mejoras de las cosas que realmente nos afectan.

Dejo mi reflexión a la crítica, opinión, propuesta…

foto: tomada en la calle Martí zona 6.