Tengo una hermana menor a quien le gusta cuestionarlo todo, me encanta esa cualidad de ella, porque tiene una personalidad fuerte y no se deja llevar a la primera por lo que los demás le dicen. Durante este fin de semana fuimos a nadar y correr un poco, cuando nos tomas un descanso, casi sin aliento, me dice vos ¿por qué las maestras de educación física son gordas?

Su pregunta me dejó callada por unos momentos y pensé en mis maestras de física en la primaria, secundaria y diversificado, en efecto, mi hermana tenía razón, todas eran gordas. Esta simple pregunta, me hizo reflexionar en la representación del estado de nuestra sociedad, en la actitud y conducta de sus individuos. En lo que como personas representamos y brindamos a nuestro país.

Para empezar, a mi hermana le parecía ilógico que una maestra de educación física, sea gorda. Porque esto va en contra de lo que esta enseñando. Recuerdo que la maestra nos decía que hacer, pero no lo hacía con nosotros. Nos dictaba la serie de ejercicios que harían que nuestro cuerpo estuviera saludable y nunca olvidaré la tortura que eso representaba para mis compañeros con sobrepeso.

Sin embargo, en una sociedad como la nuestra, este tipo de situaciones son de lo más común, porque exigimos que las cosas cambien pero no estamos dispuestos a asumir nuestro papel y empezar a trasformar con nuestro ejemplo. Hay tantas situaciones cotidianas que manifiestan nuestra enfermedad colectiva como sociedad.

Existe una falta de respeto hacia el otro, que debería preocuparnos. Ejemplos tan sencillos: como cuando vienes dentro de un elevador, hacia el sótano y hay personas esperando subir, cuando la puerta se abre, se meten, ten empujan y no te dan oportunidad de pasar. No les importa que vayas a bajar y con ello se desocupe mejor el elevador, a ellos les importa subir y punto.

Cuando vas manejando y pones el pide vías, el carro que va a la par tuya, en lugar de darte el espacio, acelera con más ganas para pasar primero, como que la lógica del guatemalteco está ligada a “yo paso primero y luego el otro que quiere cruzar pasa detrás de mi” a mi percepción eso es tan individualista, que por esas pequeñas cosas, seguimos funcionando mal como sociedad.

En fin, hay tantos pequeños detalles como estos, que si logramos modificarlos creo que nos sentiríamos mejor conduciéndonos por cualquier parte de nuestro país. Dando el ejemplo a nuestros hermanos, hijos, nietos, sobrinos, primos, amigos, alumnos y todo aquel que de alguna forma, busca un referente para encontrar su identidad como ser humano e individuo en sociedad.