Terminando una relación de 3 años

zapatos cafésNo les ha sucedido que aveces, se encantan, fascinan o enamoran de posesiones que para muchos resultan absurdas. Bueno, debo decir que me sucede no con mucha frecuencia pero me sucede. Recuerdo que de niña tenía una muñeca que por más gastada y maltratada que se viera, no dejaba de ser mi favorita.

También tuve una almohada, que por más babeada que estuviera, no podía dormir sin ella, debajo de mi cabeza. Pero con el pasar del tiempo y cuando llegue a la adolescencia mi relación con las posesiones fue cambiando. Utilizaba el mismo bolsón, durante todo el año. El mismo pantalón de lona favorito. De alguna manera me identificaba con las cosas que usaba y no dejaba de hacerlo.

Hace tres años, andaba en busca de los “zapatos perfectos” los cuales me fueran útiles para combinar con todo tipo de colores, ropa formal e informal, que fueran cómodos y sobre todo, que pudiera correr con ellos sin problema. Para mi gran sorpresa, los encontré y lo mejor del caso en rebaja y durante tres años fueron mis aleados.

No crean que soy de las chicas que anda comprando zapatos todo el tiempo y a la última moda. No, no lo soy, en realidad, no me gustan las modas, me parece una perdida de dinero, y prefiero comprar ropa con la cual pueda expresar mi propio estilo, porque como le digo a mi hermana menor cuando no le convence algo: todo es cuestión de actitud.

Hoy, para sorpresa de muchos, que discutieron conmigo, sobre ellos, que me cuestionaban cuándo renunciaría a ellos, que por qué seguía poniéndomelos si tenía más opciones, he decidido renunciar a mi relación de tres años, con mis zapatos cafés. Durante este tiempo me sentí muy cómoda y complacida, pero es momento de un cambio.

Este tipo de rituales de renunciar a posesiones en lo personal es muy estimulante e inspirador. Porque también me recuerda que esto puede traducirse a las malas relaciones personales. Aveces nos acostumbramos a relaciones interpersonales, enfermizas que no son estimulantes ni gratificantes para uno. Y como mis zapatos cafés, llega el momento de tomar la decisión y hacer un cambio. ¿Les ha pasado?

15 thoughts on “Terminando una relación de 3 años

  • April 6, 2008 at 7:01 pm
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    Este post me recuerda (en varios sentidos) a otros de otra amiga bloguera. Lo que me pregunto en tu caso es ¿por qué tienes que dejar tus zapatos cafés por completo? tal vez se trata de ampliar tus opciones y no necesariamente de dejarlos totalmente abandonados. Este argumento me parece muy propio de un hombre (eso de “mantener las opciones abiertas”), pero es cierto, a veces, a menos que haya algo totalmente destructivo de la relación (¿te lastimaban mucho los zapatos?) o algo que no se puede arreglar uno debería de descartar las amistades, relaciones, o zapatos.

  • April 6, 2008 at 7:57 pm
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    Yo tuve una chamarrita de lana roja, que me gusta mucho olerla antes de dormir. Luego de tantos años eran hilachas que alfinal tiraron a la basura :(

    Esa es la unica pertencia a la que me he apegado mucho, para el resto eventualmente llega un remplazo que termina ganando…

  • April 6, 2008 at 8:01 pm
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    @Manolo, tus comentarios siempre me hacen pensar, eso me agrada. Dejo mis zapatos, porque simplemente ya no me sirven. Me lastiman y por ello debo terminar con ellos. Hay otras opciones que me hacen sentir más cómoda y se que si los tengo a la vista, me darán ganas de ponérmelos de nuevo, porque me gusta como se ven.

    Es curioso, pero veo que has agarrado el sentido del post, que al final mi objetivo es literal y también reflexionar dentro de él, una especie de analogía. Me encantará seguir leyendo las reacciones. Y con lo de las opciones abiertas, tienes razón es muy masculino de tu parte. :P Un abrazo.

    @j_aroche, las chamarritas son lo máximo, me hiciste recordar una que tuve de piolin, la cual queme con la plancha, cuando estaba secando mi falda del colegio, quería que mi mamá no me regañara y zaz! quemo la chamarrita! pero la seguí usando, a pesar del triangulo en el costado. Y la santa regañada de mi madre. :P

  • April 7, 2008 at 9:09 am
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    Yo tenía un poncho rojo, en la etiqueta tenia la marca de un camello, ya no tiene la etiqueta. Lo usé cuando estaba en casa, cuando fui al internado y cuando empezé en la universidad. Un día mi madre nos visitó y se lo llevó sin darme cuenta.

    Ahora está en la casa de mis padres y lo uso cuando llego de visita, tiene un agujero que le hice para la ventilación, ya me comprenden. No me lo llevo de regreso porque creo que debe estar ahí.

    Siempre es difícil terminar con algo, yo no me deshago de mis cosa hasta que ya no me sirven, tengo la misma billetera desde el 97 o el 98. A la larga uno termina no viendolos como objetos, sino como parte de uno mismo.

  • April 7, 2008 at 10:18 am
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    @edrperez, tienes razón, los objetos terminan siendo parte de uno, no por su valor material, sino por puro sentimiento! gracias por tu comentario.

  • April 7, 2008 at 6:27 pm
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    “Hay otras opciones que me hacen sentir más cómoda y se que si los tengo a la vista, me darán ganas de ponérmelos de nuevo, porque me gusta como se ven”

    No sabes cuánto me viene como anillo al dedo este “consejo”, si sólo tuviera la fuerza de voluntad de seguirlo.

  • April 8, 2008 at 10:10 pm
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    Solo existe algo con lo que no estoy totalmente de acuerdo y es con la frase
    “Este tipo de rituales de renunciar a posesiones en lo personal es muy estimulante e inspirador…”

    Pues bien, te cuento, mi novia acaba de terminar conmigo y realmente no fue algo inspirador. Era una relación muy bella y que para mi, no tenia sentido que terminara.

    Lo que si pienso y me sirve de consuelo, es que cuando Dios le da algo a uno, uno debe de tratar de disfrutar al máximo, ya que en esta vida no somos dueños de nada, sino más bien las cosas que obtenemos son como “un préstamo” y que un día tendremos que devolver.

    El destino decidió separarme de mi pareja, sin embargo eso no quita que durante el tiempo que compartimos juntos fuera una de las mejores etapas de mi vida.

    Creo que el verdadero sentido de lo que se quería expresar en la frase que he reprochado es el siguiente:

    “DEBO APRENDER a no ser posesivo. Que alguien se marche no es perder una pertenencia que me gustaba mucho. Mi pareja no es mía, es prestada, y “su dueño” tiene derecho a llevársela cuando desee. Y aunque “ser dueño” de alguien brinde más seguridad que tenerlo prestado, debo entender que eso es una ilusión. Aunque la crea mía, no lo es, por lo tanto…
    No puedo decidir sobre la vida de quien esté conmigo.
    No puedo esperar que actúe sólo de acuerdo a mis deseos.
    No debo controlarle, manipularle, adueñarme de ella, ni decidir su destino.
    No debo reclamarle a la vida por hacerme devolverle lo que me prestó.”

    Y esto aplica en todos los sentidos de nuestra vida.

  • April 9, 2008 at 7:03 am
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    @Manolo, animo con eso! :D

    @Josekont, gracias por tus reflexiones, de todo se aprende!

  • April 12, 2008 at 5:43 pm
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    Me ha pasado, y toda mi vida ha sido con mi cabello, y eso es algo de lo que espero no cambiar definitivamente, me cuesta mucho cortarlo, pero cuando lo hago me siento un poco mejor, sin embargo creo que nunca voy a cortarlo demasiado…

  • April 16, 2008 at 9:09 pm
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    Cuando leí el título del post pensé que habías roto una relación humana :D

    La verdad, lo sufro con mi chica, las mujeres son compradoras compulsivas de zapatos por naturaleza, y como cuesta que se desprendan de un solo parcito :S

    Aunque la verdad si algo te gusta, por mucho tiempo que tenga, siempre será algo predilecto para uno. Pero cuando su tiempo de vida acaba, ni modo, a comprar algo nuevo :D

    Quisiera hacer lo mismo con algunas cositas que tengo, aunque me dolerá deshacerme de ellas, jeje.

    Saludos!!!!

  • April 22, 2008 at 1:19 pm
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    El fin de las relaciones siempre es difícil. ¡Suerte y qué tengas una transición suave! ;-)

  • April 30, 2008 at 11:56 am
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    Jajaja. Pues yo me apego a algunas cosas como mis jeans que me quedan comodos (esos no los suelto y aunque rotos!) y algunas otras cosas. Nunca me ha gustado tirar nada y guardaba de todo, mis papas siempre me alegan de todas las babosadas en mi cuarto, jeje.

    Pero ultimamente con vivir solo, mudanzas, etc. aprendi muuucho. Ahora ya no me da dolor tirar algo si se que no lo uso.

    La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida :P

  • October 22, 2008 at 5:59 pm
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    Pues con eso de dejar los zapatos, si que entiendo. Es dificil despegarse de los zapatos que ya te quedan bien, no lastiman y de paso te gustan y cuando vas a la zapateria a buscar su reemplazo ningun estilo te llega. .jajaja pobres las vendedoras conmigo se deben de aburrir que nunca me decido, jajaja

  • December 3, 2008 at 12:21 am
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    Pobre infeliz par de zapatos cafés, no creo que sepa lo que perdió. Seguramente habrá muchos pares que quieran “estar en sus zapatos”…
    Por cierto soy asiduo lector de maestros del web y me encantan tus artículos y tu estilo. Salu2 desde Méx.

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